Nada en la Maleta

Aprendiendo a vivir

Aprovecha las circunstancias para conocerte

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Las aguas se remueven – me dice – cuando entras en ellas.

Le basta una frase para hacerme comprender. Quizá, más que una frase, es una imagen, un pensamiento, una sensación.

Tómate un momento, en calma. Sólo observa.

Noto cómo todo se mueve a mi alrededor. Un mar de energía, de acciones, reacciones, intenciones y reflejos del espejo.

Y me permito descansar, flotar, dejar que la corriente me meza.

Hubo un tiempo en que no mecía, eran torbellinos que no sabía cómo manejar, dónde agarrarme. No sabía que aquellas cosas que me preocupaban no eran de las que debía ocuparme.

Me lo explicaron, pero no lo entendía. Yo necesito ver, comprender desde el sentimiento, y mis sentimientos se mezclaban con mis emociones y mis miedos y todo era un caos.

Un caos exterior que reflejaba otro interior, donde los tejidos eran tan sutiles y estaban tan asentados que ya formaban parte de mí.

Hizo falta una gran sacudida para desprenderlos.

Ahora se vuelven a formar. Con cada paso que doy en el mar me saluda una nueva ola, o más de una.

Me gusta bucear. Estar totalmente sumergida en el agua, como un mundo aparte, en calma. No sé qué pasa en la superficie.

Las aguas se remueven, pero ya no trato de controlarlas, ni de dirigir hacia dónde deben ir.

Las olas no me preocupan, aunque me tumben. Bajo el agua se respira paz.

Las aguas se remueven cuando entras en ellas…

¿Quién genera el movimiento, más que yo? Este movimiento interno que se refleja en el exterior.

Cualquier ola es bienvenida. Cualquier circunstancia. Para darme la oportunidad de ver lo que he movido.

Cualquier ola es buena para sumergirme y darme cuenta de lo que se oculta en este mar.

Y la ola llega, choca y pasa. Esa es su misión.

Igual que olas, las circunstancias, los sucesos, llegan, ocurren y pasan, siguen su camino.

¿Prefieres tratar de agarrarlos, sujetarlos, controlarlos, u observar qué efecto causan en ti y conocerte aún mejor? Yo no lo hice antes porque no sabía cómo.

¿A quién puede ser más interesante conocer y reconocer que a ti misma, a ti mismo? Eres grande, y guardas muchos regalos en tu interior, un magnífico ser por descubrir.

Reconócete en cada experiencia. Deja la circunstancia pasar. Cuando te haya alcanzado, como la ola, seguirá su camino. Observa qué impacto tuvo en ti, qué sientes, qué piensas, qué reconoces de quien eres.

Y ama lo que encuentres.

Las aguas se mueven de una forma única cuando entras en ellas.

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