Nada en la Maleta

Aprendiendo a vivir

La inocencia de un niño

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Querido amigo, hoy el día ha comenzado con un mensaje muy especial. Un mensaje de esperanza.

Mi última aventura ha dejado una pista hacia la comprensión. ¿Recuerdas lo que hablábamos al principio, lo de la imagen que tenemos de nosotros?

La percepción cambia de manera muy interesante cuando te lo aplicas a ti, y parece multiplicarse cuando, además, se la aplicas a los demás.

¿Y si, además de elegir la versión de más éxito en nosotros, decidimos ver también la versión de más éxito en los demás? ¿Qué mejor muestra de nuestra fe en ellos que elegir verlos como realmente son? Sabios, comunicativos, con éxito.

Es un regalo.

Es el mejor regalo que podemos hacer a la humanidad.

Aceptarlos como son, como deciden ser, expresarse, vivir. No se trata de cambiarlos. Sólo de elegir, en nuestro interior, reconocer su mejor versión.

Sin engañarnos, sin justificar. Desde una posición neutral.

Sólo elegir lo que proyectamos en ellos. Creer en nosotros, hacer lo mejor para nosotros y, a la vez, creer en ellos.

Verlos con la inocencia de un niño.

Qué gran regalo. El regalo de cambiar nuestra percepción.

Hoy me quedo con este mensaje, con esta visión. Que perdure hasta mañana y me traiga nuevas sorpresas.

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