Nada en la Maleta

Aprendiendo a vivir

Saltar al vacío

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Nos gustan los ejemplos porque nos ayudan a pensar que el siguiente paso será más seguro.

Cuando vemos que otro ya lo ha conseguido, nos relajamos, tomamos aire y nos sumergimos en lo desconocido.

La vida, sin embargo, es un continuo salto al vacío, sólo que no nos damos cuenta porque de un instante a otro las cosas parecen no variar demasiado.

Querido amigo, qué importante es ayudar a nuestros niños a aprender a gestionar el cambio.

A reinventarse cada día.

A soñar.

A comprender que ser versátiles, al final, es más útil que almacenar grandes conocimientos.

Los conocimientos están ahí. Podrán acceder a ellos de una manera u otra. Y se formarán en aquello que más les interese.

Pero, sea cual sea su dedicación, la capacidad de adaptación es la que les ayudará a re-descubrirse cada día, con cada nuevo reto, con cada circunstancia.

No fue tomar la decisión de saltar lo que más tiempo me llevó. Eso lo hice en un instante. Fue saber qué significaba, cómo se ponía en práctica.

Cada día es una nueva oportunidad de vivir con pasión, de observar lo que ocurre alrededor, como si nunca lo hubiera visto, pues, en realidad, es así. Nunca tuve la experiencia que tengo hoy. Nunca antes tuve estos recuerdos. Nunca antes tuve la oportunidad de vaciar mi maleta como lo hago hoy y volver a impregnarla del olor de un nuevo día.

Todo ha pasado ya, pero aún no lo recuerdo.

Mañana, recordaré un poco más y podré volver a saltar.

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