Nada en la Maleta

Aprendiendo a vivir

Cambiar las etiquetas

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Hoy volví a verla… entre sueños, entre brumas.

Y cuando la vi, me recordó algo que había guardado en un cajón… algo que había olvidado por un tiempo.

Me trajo el recuerdo de lo que pensaba de mí hace unos años. Por aquel entonces, me veía como una persona emprendedora, impulsora, con ideas, con energía. Alguien que se lanzaba a hacer lo que hiciera falta para crear, avanzar, innovar, conseguir lo que nos proponíamos.

Mis ideas cambiaban, sí, se movían, y eso hacía que pudiéramos evolucionar, avanzar, recrear.

Hoy vino a mis sueños y me devolvió esa imagen que había guardado y había sustituido por una idea diferente. Y, de nuevo, me trajo un regalo de comprensión.

«Tú sigues siendo tú, es la visión que tienes la que cambia.»

Y lo entendí.

Querido amigo, en esta carta te envío algunas muestras de lo que vi, algunos ejemplos que me servirán para ilustrar lo que ella me mostró en un solo pensamiento… sé que reflexionarás sobre ellas, como siempre lo haces, y encontrarás la forma de aprovecharlas, para ti y para los demás.

He aquí lo que vi:

¿Hay alguna etiqueta puesta en ti? Las etiquetas se pueden cambiar. Siempre hay una visión positiva de lo que eres y de lo que haces.

  • Puedes pensar que eres una persona «emocional», pero también darte cuenta de que, en realidad, eres alguien que vive, experimenta, impulsa y sigue a su corazón.
  • Puedes pensar que eres alguien que no acaba sus proyectos, o puedes ver tu capacidad para lanzar e impulsar nuevas ideas.
  • Puedes pensar que eres una persona inactiva o darte cuenta de que, en realidad, eres una persona tranquila, reflexiva, observadora.
  • Puedes verte como alguien irracional o puedes mirar de nuevo y darte cuenta de que eres una persona creativa.

Puedes ver que tienes «desequilibrios» que arreglar, puedes diagnosticarte a ti mismo, a ti misma, y seguir el diagnóstico de los demás, o puedes ver la utilidad que tiene lo que haces y cómo lo haces.

Eres una persona valiosa, tal como eres. Eres alguien importante y, por supuesto, esencial en tu propia vida.

¿Qué imagen prefieres ver de ti? Porque, muchas veces, no se trata de lo que haces, sino de cómo valoras lo que haces.

Cada vez que pienses en ti, date un poco de tiempo, mira de nuevo, mira si has creado o te has creído alguna etiqueta, y luego vuelve a mirar… hay otra forma de ver esto, una forma más real, pues la realidad es que eres valioso, eres valiosa, al igual que todo lo que haces.

Vuelve a mirar… cambia la versión de ti mismo, de ti misma, por aquélla que es capaz de verse como si nunca nadie te hubiera dicho que hay algo mal en ti. Mírate como tu ángel lo haría, con infinito amor.

Mira al niño, a la niña, que hay en tu interior y que sólo quiere descubrir y experimentar el mundo a su manera.

  • Si alguna vez tuviste una visión más positiva de ti y la cambiaste, vuelve a cambiarla.
  • Si nunca te viste así, simplemente, para un momento y ve que sólo es una percepción, un punto de vista, que no es la realidad, es algo aprendido.

Encuentra un espacio y mírate. Mira lo que sientes, porque tiene una razón muy importante para estar ahí, tiene un valor.

Mírate con tu propio corazón.

 

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