Nada en la Maleta

Aprendiendo a vivir

Las reglas del juego se desvelan por sí solas

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Querido amigo, echo de menos el mar.
La ciudad tiene sus encantos, por supuesto… Tantas historias, tantos detalles… Es sólo que mi alma tiene sabor a sal.

Cuando era pequeña, caminaba entre los prados verdes y los montes, y bailaba bajo la lluvia. Cuando descubrí el mar, ya nunca quise separarme de él, ni de los bosques.

Y aquí estoy… Aprendiendo a amar cada rincón, sea del color que sea.

Este mundo que hemos creado es interesante. Es como un baile, un juego que hay que aprender a jugar. Y, lo más curioso es que, aunque tiene sus reglas, es mucho más fácil jugarlo cuantas menos reglas internas te impongas.

Comprender a la gente, ver los mecanismos del reloj que, por muchos engranajes que tenga, continúa moviéndose como si, por sí solo, supiera a dónde va.

Ser una misma, uno mismo, y observar.

Soltar las ataduras para, así, poder seguir las normas del juego, con fluidez.

Escuchar las historias y reconocer la sencillez que hay detrás de ellas, aún vestidas de grandes complejidades.

Ver y disfrutar del juego.

Querido amigo, cuántas cosas vivimos en nuestros viajes y cuántas de ellas no había descubierto todavía, después de tanto tiempo.

Pero mi piel siente aún la fina arena y ve aquel horizonte ondulado y vivo. Y esa paz que trae esa visión… ¿recuerdas?… Sigue ahí, mi versión de mayor éxito, la más sabia, mostrándome cosas que antes no había llegado a percibir.

Cómo, cuando sabes que todo es más sencillo, empiezas a ver la sencillez.

Cómo, cuando decides que ya no las necesitas, porque tienes la seguridad de que alguna parte de ti ya las conoce, empiezas a ver las respuestas.

Cómo, cuando conectas contigo mismo, contigo misma, te resulta más natural la comunicación con los demás.

Cómo se desvelan las reglas del juego cuando dejas de buscarlas, porque decides dejar de creer que no sabes cuáles son. Entonces, las ves.

Todo, por una decisión.

Y cómo descubres, de nuevo, después de tanto esfuerzo, que sólo hay una cosa que hacer: vivir. Sólo tienes que elegir el cómo.

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