Nada en la Maleta

Aprendiendo a vivir

Poco a poco, recupero la visión

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Tres son los ambientes en los que me siento más en casa: el mar, los bosques… y el aire.

Adoro volar.

Vuelo en sueños, en mi mente, y cuando tengo ocasión, vuelo en el cielo azul.

La última vez fue impresionante. No me movía. Todo se movía a mi alrededor, como una ilusión en una de esas enormes salas de cine. Tú estás quieta y el mundo se mueve.

¿Dónde estás cuando no tienes sensación de movimiento y, sin embargo, estás desplazándote por el aire, en tres dimensiones? El movimiento en tierra es bidimensional.

Cuando vuelo en mis sueños no tengo tanta sensación de libertad. Apenas consigo elevarme un par de metros del suelo.

Claro, que en ellos no hay motor, ni vela. Soy yo quien vuela.

Pero, no sólo eso.

Vuela mi imaginación, creando mundos.

Vuela mi consciencia, dando a todo una visión de conjunto.

Hubo un tiempo en que volaba menos. Ahí empecé a sentir la oscuridad. A profundizar en lo que estaba escondido. En los detalles que no veía.

No volar, para mí, es perderme.

Agradecí la experiencia. Se soltaron muchos lastres para que el globo pudiera subir más alto.

Poco a poco, se va elevando.

Poco a poco, recupero la visión.

2 Comentarios

  1. El arte de volar y aterrizar. Creo que tomar tierra es lo que le hace a volar ser tan fascinante. Un saludo. Preciosos tus escritos 😉

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