Nada en la Maleta

Aprendiendo a vivir

Lo que siempre estuvo ahí

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Hay momentos en que está tan cerca de mí que ya no distingo si es ella o yo.

Y tampoco me importa.

Sentir su presencia es sentir la paz, la calma… la serenidad.

Y, a la vez, saber que cualquier emoción es válida.

Ser libre para sentir.

Quizá alguna vez tuve la idea de que la conexión está en los momentos de calma.

Ella me enseñó la gran conexión que hay, también, en cada sentimiento, sea cual sea.

Y en cada circunstancia.

No comprendo aún la relación entre las causas y sus efectos.

Sé cómo sanar enfermedades, y eso ya es mucho, pero no sé crear un efecto determinado.

Ella consigue que no me importe.

Cuando llega, la ilusión se desvanece y me acuerdo de que lo que siento es inmutable. Siempre está ahí, sea cual sea la circunstancia y los “otros” sentimientos.

Me ayuda a escuchar de nuevo y ver que sigue ahí, donde siempre ha estado y como siempre ha sido.

Y sólo lo inmutable refleja la Verdad.

Puedes quedarte en el centro y mirar a ambos lados. Ver la paradoja.

Entonces, ya no necesitas agarrarte a nada, ni dudar de nada.

Convencerte de nada ni probar, ni experimentar.

Entonces encuentras la certeza de lo que es puramente tuyo.

Hay quien lo llama Dios. Para mí, sólo es ella. Y es tan grande que puede que lo sea.

Quién sabe… quizá es la partícula de Dios que es parte de mí.

Puede que le pregunte a Rumi si lo veo por ahí.

Querido amigo, tú la conoces. La has visto casi tantas veces como yo.

Hoy vino a recordarme lo que siento y a darme de nuevo el valor para sacarlo a la luz.

5 Comentarios

  1. Me quedé con las ganas de saber a qué te refieres exactamente cuando hablas de sanar enfermedades, o de qué manera. ¿Puedes contarnos algo más? Un beso!!!

    • Sí, claro 🙂

      Las enfermedades son sólo mensajes del cuerpo sobre algo en nuestro interior que no está en equilibrio. Cuando te re-equilibras, lo que llamamos enfermedad ya no es necesaria y el cuerpo se auto-regula solo.

      Conozco varias formas de sanación, aunque principalmente practico 2, que son las que resuenan más conmigo:

      1. Una es energética, y te ayuda a equilibrarte desde la información celular, soltando lo que ya no necesitas.
      2. La otra es emocional: a partir del síntoma, se encuentra la emoción no expresada y, al liberarla, se libera también el estado físico que la acompaña.

      La primera se llama Sanación Reconectiva. La segunda BioNeuroEmoción o también Biodescodificación o Descodificación biológica.

      Ambas están ayudando a mucha gente a sanar de todo tipo de enfermedades, desde las más leves hasta las más “graves”. Y demostrando también que no existen enfermedades incurables.

      Lo importante de ellas es que nos muestran que la solución está siempre en nosotros, que tenemos la capacidad, los recursos y el poder de sanar y re-crear nuestra vida.

      Por eso me gustan tanto 🙂

  2. Muchísimas gracias, Malva, por la respuesta! Conozco las dos, no por practicarlas, sino por haber leído y haber visto vídeos, y me atraen bastante. Pienso que las enfermedades que aparecen en el físico ya mucho antes comenzaron a instalarse, solo que en otros planos, y me parecen hermosas maneras de sanarnos, porque de alguna manera todas estas técnicas nos obligan a hacernos responsables de nosotros mismos, y desde ahí, desde nuestro poder, la curación es auténtica y profunda. Mil gracias por la información, de verdad. Tenía curiosidad, pero no por cotilleo, sino porque me entró interés por saber de qué hablabas concretamente. Un abrazo!!!

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