Nada en la Maleta

Aprendiendo a vivir

Vuelvo a verte

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Querido amigo, tengo noticias que creo te gustarán.

Un giro inesperado de las circunstancias ha cambiado el rumbo de mi viaje y pronto pasaré cerca de allí. Antes de dar una nueva vuelta al reloj.

Ha sido un año lleno de emociones. Sobre todo eso, emociones.

Aún me impresiona lo intensamente que podemos vivir, incluso si permanecemos en un mismo lugar.

Realmente, si he de contar con más detalle, todo empezó 6 meses antes.

Ya sabes que nací a mitad de año, así que, para mí, los años van de Julio a Junio.

Y fue justo un día antes de mi cumpleaños cuando todo cambió, en 2013.

Y después del cambio comenzaron a sucederse una serie de viajes, actividades y movimientos. De todo lo que aún estaba a las puertas. Que ya no era tanto, pero quizá sí era lo más profundo.

Profunda sería la palabra. Me sumergí en las profundidades.

Lo que hice me llevó a la más profunda tristeza, y a descubrir lo que ella tenía para mí.

Si alguna vez tenía que morir en esta vida, fue ahí. Ya lo había hecho antes, pero esta vez fue diferente.

3 x 13, 3 ciclos de transformación. Comenzaba el año 39, y terminaba. Con el mayor movimiento interior que recuerdo en esta vida.

Tres años antes había comenzado el exterior. Todo se había dado la vuelta.

Y tuvieron que juntarse seres muy separados en la distancia, pero muy cercanos en el corazón para poder dar ese giro, para comenzar a mover la rueda que lo cambiaría todo de lugar.

Tres años muy diferentes unos de otros, donde todo lo exterior se movió. Un movimiento que decidí seguir también en el interior.

Y ya me conoces… todo lo vivo con intensidad.

Este último fin de ciclo ha sido, sin duda, eso… intenso.

Justo después, comenzó este viaje. Y mi maleta iba esta vez mucho más ligera.

Debía aligerarla para lo que iba a llegar.

¿Qué queda ahora, después también de un pequeño descanso?

Hay distancias que parecen mayores que antes. Hay vacíos que parecen aún más palpables. La tristeza es ahora parte de mí.

Y todo, ¿para qué?

Para recordar que la distancia nunca existió. Que la carencia no es real. Que la alegría es más verdadera cuando la tristeza ha dejado de estar oculta.

Para poder mirarlas a todas a la cara, situarme en medio de la paradoja, y dejar salir el amor, por las venas que ahora ya están libres.

Para encontrar el milagro.

Ahora, la magia se hace palpable, y en un giro inesperado vuelvo a verte.

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